“Si es amor, no duele”: el libro que enseña a identificar a tiempo la violencia de género

La violencia de género presenta conductas y actitudes a veces imperceptibles que se transforman en abusos y que afectan las relaciones y el autoestima de las personas. ¿Cómo identificarlas? Este libro – monólogo dirigido a adolescentes, enseña cómo hacerlo.

“Quien te quiere te aporrea” es una frase común que muchos de nosotros escuchamos cuando éramos niños y que se utilizaba para reducir el dolor y la pena que provocaba el mal trato, golpes e incluso el bullying de otros niños hacia nosotros.

Si bien los padres o profesores utilizan o utilizaban esta frase para restarle gravedad al asunto, lo que en realidad provoca es algo muy dañino y negativo, especialmente si se le dice esta frase a un niño. ¿Por qué? Nos hace relacionar automáticamente el amor y el cariño, con la agresión.

Pamela Palenciano es una joven comunicadora española y activista feminista que vivió la violencia de género en carne propia durante su adolescencia por parte de un novio, y creció con la idea de que “si es amor, tiene que doler”. Luego de superar esta dura experiencia, decidió dirigirse a los adolescentes, para que nadie tenga que vivir lo mismo y para empoderarlos a tener relaciones saludables. ¿Cómo? A través de una exposición fotográfica, talleres de prevención de violencia de género, obras de teatro, y ahora, con un libro.

“Ojalá alguien me hubiera contado a mí lo que yo les cuento ahora a los adolescentes. Ojalá me hubieran explicado que por amor no se sufre, que hay abrazos que duelen”, señala Pamela, quien lleva 14 años compartiendo su experiencia a través de un monólogo que ha recorrido colegios, centros sociales, plazas y eventos; y que hoy se transforma en un libro: Si es amor, no duele.

La idea de este texto es poder evidenciar en primera persona todas aquellas actitudes y comportamientos dañinos de las relaciones de pareja que a veces pasan desapercibidas, pero que dejan una marca profunda de maltrato físico y/o psicológico que afecta enormemente a las mujeres. Y también, enseña a mantener una relación sana, basada en el amor real.

La contratapa del libro dice así: “Pamela podría ser cualquiera de las mujeres que continúan siendo víctimas de la violencia machista. Pero Pamela tiene apellido (Palenciano) y, desde hace más de diez años, recorre teatros y aulas con la esperanza de evitar que otras adolescentes reparen a tiempo en lo que ella tardó años en entender: estaba saliendo con un maltratador. Su exitoso monólogo No solo duelen los golpes se transforma ahora en libro. Bajo el título Si es amor, no duele, ella y su actual pareja, Iván Larreynaga, recogen por escrito el soliloquio y analizan la idea del amor romántico y de cómo afecta a los roles de género”.

Identificando los primeros signos de la violencia machista

El libro, ilustrado por Sonia Lazo, cuenta con 12 capítulos que comienzan con el inicio de la relación entre Pamela y Antonio, la que en un principio solía ser “un amor como el de las películas”, según cuenta el propio monólogo.

Luego, con el pasar del tiempo, fue sometiéndose a una relación llena de conductas violentas, que iban más allá de los gritos, la humillación o las amenazas y que tienen que ver con formas más sutiles de dominación sobre la otra persona.

Pamela identifica tres fases típicas de la violencia, que se repiten constantemente en las relaciones tóxicas, y que corresponden a la punta del iceberg, por lo que son claramente reconocibles.

1. Tensión: el hombre se muestra enfadado y aumentan los insultos y gritos.

2. Explosión: la ira se transforma en violencia física o sexual.

3. Luna de miel: el hombre pide perdón y se vuelve a empezar.

Pero para llegar a esas tres fases, necesariamente hay que pasar por muchos otros signos de violencia que son más sutiles, a los que Pamela llama “tela de araña”, y que fueron previos a las primeras bofetadas, violaciones e incluso intento de asesinato, como los siguientes:

– Manipulación sentimental: cuando tu pareja relaciona sus celos con lo mucho que te quiere y con el miedo que tiene de perderte, porque eres la mujer de su vida y cree que eres mucho para él. Generalmente esoscelos son infundados y tienen que ver con todas aquellas personas que son de tu confianza, como tus amigas, amigos y familia. Él te empieza a decir cosas negativas de estas personas, sugerencias sutiles sobre tus relaciones, hasta que de a poco, empiezas a alejarte, a mentirles para protegerlo y a excusarlo todo el tiempo.

– Silencio asesino: cuando sabes que a tu pareja le pasa algo, le preguntas y te responde que no le pasa nada, pero se mantiene en silencio por mucho tiempo. El silencio no pactado es una forma de hacerte sentir culpable, de obligarte a pedir perdón. “Una de las armas más efectivas, porque ni te pegan ni te insultan”, señala Pamela.

– Traspaso de culpa: que te cuestione por cómo te vistes, que es tu culpa que los hombres te miren porque los andas provocando con la ropa que usas, que lo dejaste en ridículo frente a sus amigos por comportarte de manera muy extrovertida, que tu sensibilidad malinterpreta las cosas, que escuchas lo que quieres escuchar, que has visto muchas teleseries y que por eso le pones drama a todo, cuando no lo hay, etc. Son algunas de las actitudes de control, donde logra que termines tú pidiéndole perdón a él, aunque sabes que en el fondo no tienes la culpa, pero te da miedo que se enoje más y que te deje.

– Postergación personal: cuando sientes que estás dejando de hacer cosas que antes hacías o que quieres hacer, cuando sientes ansiedad o miedo por cómo va a reaccionar si le dices algo, cuando las discusiones y conflictos duelen.

“Mi novio bailaba break dance y cuando le dije que yo también quería bailar, enseguida me contestó que si lo hacía, con lo guapa que yo era, todos sus amigos se pondrían a babear conmigo”, señala Pamela en el monólogo.

De a poco, Pamela cuenta que fue alejándose de aquellas cosas que más le atraían y que la definían como persona, como el baile, su amistad con Alberto, las juntas con sus amigas, etc., para pasar de ser Pamela a ser “la novia de Antonio”, y así poco a poco fue perdiendo su identidad, su autoestima, su círculo de apoyo y de confianza, hasta depender únicamente de su novio, aguantándole todas sus inseguridades y amenazas, por miedo a perderlo y quedar sola.

– Violaciones con amor: una violación no sólo se comete en un callejón oscuro por un desconocido que fuerza a una mujer para penetrarla, sino también en una relación de pareja. “Si cuando tu novia te ha dicho que no o ha puesto una mala cara, tú has seguido adelante, eso es una violación”, afirma la comunicadora.

– Amenazas constantes: cuando todo el tiempo empieza a condicionar la relación, obligándote a cambiar o a actuar de tal forma, porque de lo contrario, termina contigo. O si justifica sus actos de violencia, porque tú lo provocas con tu forma de ser, y te dice que si evitas ciertos comportamientos o acciones, él no se enojaría.

– Falta de respeto: Pamela dice que a la primera falta de respeto, se debiese terminar una relación o al menos no dejarla pasar por alto. Si te grita, si te insulta o si te menosprecia, debes ponerle inmediatamente un freno y hacerle notar que no vas a aguantar ese tipo de trato. Y si te falta el respeto en público, ahí sí que no debiese haber perdón alguno.

– Invade tu privacidad: cuando empieza a revisarte el celular para saber con quién hablas, revisa tus redes sociales para ver qué nuevas amistades tienes, quién te pone like, a quién pones like tú. Cuando te pide tus contraseñas, para trasparentar la relación para que no existan secretos.

– Te compara con otras mujeres: cuando empieza a compararte con sus ex novias o con otras mujeres para demostrarte que tú eres inferior, física y psicológicamente.

Atención: los sentimientos que anticipan una relación violenta

Pamela cuenta que se ha hablado mucho de aquellos actos que denotan violencia, a lo que debemos estar atentas, lo que no podemos tolerar, cuándo hay que pedir ayuda, etc.; pero muy poco sobre lo que siente un hombre que va en una mala dirección, hacia el camino de la violencia en una relación de pareja.

Para identificar que existe un problema grave de relación, Pamela señala que “cuando un hombre nota que toda su ira y toda su frustración tiene que ver con ella, ya hay algo que no es normal. Cuando ella no contesta el teléfono y en vez de pensar que será porque no puede, piensa cosas como: “¿Qué estará haciendo? ¿Con quién está hablando o con quién se está viendo?” Ahí puede haber un problema.

Pamela señala que al estar sometida en una relación como ésta, es muy común que el agresor se arrepienta todo el tiempo del daño que te hace y que te pida perdón llorando, que te promete que va a cambiar porque te quiere, y también es común que uno lo perdona una, dos, tres y mil veces, pero que ese cambio nunca llega y que el círculo de la violencia y reconciliación se vuelve vicioso y constante.

Cuando uno finalmente se da cuenta de que la relación no puede continuar, y decides dejarlo, es cuando pasa algo grave que te despierta. Y es por esto que es necesario buscar ayuda inmediata y protección de la gente que te quiere, porque es aquí cuando el agresor siente que no se puede hacer más e intenta retenerte por todas partes. Con amenazas, hostigamiento, persecuciones y acosos, los que muchas veces terminan con golpes e incluso con asesinatos.

A Pamela, Antonio la trató de matar dos veces. Una en plena calle. Ella iba en moto cerca de un barranco y él pasó en auto cerca hasta que la rozó para empujarla. Ella cayó al suelo y se pegó en la cabeza y quedó inconsciente. La segunda vez intentó ahorcarla con sus propias manos, también en plena calle, frente a los Carabineros.

Así es el amor sano

Luego, Pamela cuenta que después de el trauma que significó la relación con Antonio, ella empezó a imitar ciertos patrones agresivos con sus nuevas parejas, convirtiéndose ella en la agresora, y que le costó mucho tiempo y terapia volver a recobrar su autoestima y amor propio, para poder tener una relación sana, de confianza y libertad.

Cuenta que después de su experiencia, quedó con un trauma y que las relaciones sexuales le provocaban un enorme rechazo, y que en sus terapias tuvo que reconocer e identificar cada uno de los episodios de violencia para ir trabajando en su recuperación. Muchos temas que incluso ella no recordaba o que nunca había visto como agresiones, y que luego de verbalizarlas y de aceptar esas vivencias, pudo hacerse consciente de esto y sanarse.

A lo largo de los 12 capítulos Pamela junto a su actual pareja, Iván, relatan y ejemplifican las formas de violencia que vivió con su ex novio, para finalmente dejar en claro que el amor no debe doler, que un amor real y sano es aquel que te permite crecer, que te hace sentir bien y que saca lo mejor de ti y te hace libre.

Señala que el amor libre es aquel que te permite realizarte en todos los ámbitos posibles, esa persona que te motiva y te alienta a sacar lo mejor de ti, esa que te ayuda a explorar y florecer tus talentos y cualidades, que te incentiva tu mundo personal, tus amistades y tus intereses.

“Amor no es tener miedo. No es amor cuando tienes miedo de contarle algo a tu pareja por miedo a que te juzgue, tener miedo de qué va a decir, qué va a pensar, me va a dejar de querer, me va a dejar por otra. Eso no es amor. Si no hago esto, se va a cabrear y me va a dejar. Eso no es amor. Amor no es vivir en ciclos: te quiero, nos peleamos, me pide perdón, y todo vuelve a ser como antes, y pasan tres semanas y vuelta con todo nuevamente”.

¿Qué otras formas de violencia de pareja conoces y qué recomendarías para evitarla?

Artículo publicado por El Definido

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